TRATAMIENTOS DE MEDICINA ESTÉTICA FACIAL

favorece la producción de células que producen colágeno

La rehidratación con infiltraciones intradérmicas es una técnica muy novedosa que consiste en infiltrar dentro de la piel un compuesto de varios productos con gran capacidad de hidratación como ácido hialurónico prevenir el envejecimiento cutáneo, retrasar la formación de arrugas

Hidratación con Ácido Hialurónico

devuelve a tu piel su hidratación y elasticidad

Aumenta la vitalidad y luminosidad en el rostro

mantén la elasticidad e hidratación de la piel

Uno de los primeros trastornos que sufre la piel en el proceso de envejecimiento es la pérdida de agua.
La rehidratación con infiltraciones intradérmicas es una técnica muy novedosa que consiste en infiltrar dentro de la piel un compuesto de varios productos con gran capacidad de hidratación como vitaminas, aminoácidos, minerales, antioxidantes y ácido hialurónico para ayudar a prevenir el envejecimiento cutáneo, retrasar la formación de arrugas y devolver a la piel su hidratación y elasticidad. La función del ácido hialurónico es la de mantener la elasticidad e hidratación de la piel, ya que con el paso del tiempo su concentración en la dermis va disminuyendo.

aumenta la vitalidad y luminosidad en el rostro

Este tratamiento consiste en aplicar (inyectar) el ácido hialuronato NO reticulado, es decir el que es de bajo peso molecular para hidratar las zonas deshidratadas. Esta hidratación aumentará la vitalidad y luminosidad en el rostro de nuestros pacientes.

Antes de iniciar la rehidratación es necesario realizar una limpieza profunda y un desengrasado de la piel. Posteriormente se aplica una crema anestésica para que disminuya la sensibilidad superficial de la zona. Una vez anestesiada la superficie de la piel se procede a la microinfiltración intradérmica del ácido hialurónico y las vitaminas en la región a tratar: cara, cuello o escote.

Combate la flacidez facial

La infiltración del ácido hialurónico favorece la producción de fibroblastos o células que producen colágeno, la construcción de columnas tensionales, combate la flacidez, cubre irregularidades y favorece volúmenes, corrigen surcos y depresiones de la piel y se atenúan las arrugas de expresión.

El número de sesiones varía según el estado de la piel, pero se recomienda realizar de dos a cuatro sesiones, separadas cada una de ellas por dos o tres semanas. Posteriormente pueden realizarse sesiones de mantenimiento cada tres meses.